La certificación GLOBALG.A.P, se ha convertido en una referencia habitual para muchas explotaciones de frutas y hortalizas que trabajan con cadenas de distribución, centrales hortofrutícolas, exportadores o clientes internacionales.
En muchos casos, la certificación aparece sobre la mesa por una exigencia comercial, por ejemplo: un cliente comunica que, a partir de una determinada campaña, solo comprará producto certificado.
En otros casos, la decisión parte de la propia explotación, que busca ordenar mejor la trazabilidad, los registros, la gestión de fitosanitarios, la higiene en campo o la documentación asociada a la producción.
El problema suele aparecer cuando se intenta iniciar el proceso sin planificación, GLOBALG.A.P. IFA v6 requiere definir bien el alcance, conocer qué edición aplica, implantar registros, formar al equipo, realizar una autoevaluación y trabajar con un organismo de certificación aprobado.
¿Qué es GLOBALG.A.P. IFA v6?
GLOBALG.A.P. es un sistema de certificación orientado a la producción primaria. Su objetivo es establecer requisitos que permitan demostrar que una explotación trabaja bajo criterios de buenas prácticas agrícolas, inocuidad alimentaria, trazabilidad, sostenibilidad, bienestar de los trabajadores y cumplimiento legal.
Dentro de GLOBALG.A.P., uno de los estándares más conocidos es IFA, Integrated Farm Assurance. En el ámbito de frutas y hortalizas, IFA v6 establece principios y criterios aplicables a la producción, recolección y determinadas actividades posteriores vinculadas al producto.
La versión IFA v6 cuenta con dos ediciones principales:
🔹IFA v6 Smart: Orientada a la mayoría de productores y explotaciones que necesitan certificarse bajo GLOBALG.A.P.
🔹IFA v6 GFS: Edición reconocida por GFSI, solicitada en determinados mercados o por clientes concretos.
Antes de iniciar el proceso, conviene confirmar con el cliente qué edición exige. Elegir mal entre Smart y GFS puede obligar a rehacer parte del trabajo, ajustar documentación o modificar la planificación de auditoría.
¿Por qué una explotación decide certificarse?
Una de las vías más frecuentes es la exigencia del cliente, una cadena de distribución, un exportador o una central hortofrutícola puede solicitar que el producto esté certificado para poder seguir trabajando en la próxima campaña.
Otra posibilidad es la estrategia comercial, la explotación quiere acceder a nuevos mercados, abrir canales de exportación, mejorar su posicionamiento o reducir la dependencia de un único comprador. En este caso, suele haber más margen para organizar la implantación con tiempo.
También puede partir de una necesidad interna, algunas explotaciones utilizan GLOBALG.A.P. como marco para ordenar la trazabilidad, mejorar los registros, controlar mejor los tratamientos fitosanitarios, revisar la higiene en campo o profesionalizar la gestión documental.
La diferencia entre estos tres escenarios es importante ya que cuando el proceso nace por presión comercial, el riesgo de improvisar es mayor, sin embargo, cuando se plantea como una decisión estratégica o de mejora interna, la explotación puede aprovechar la certificación para construir un sistema más sólido.

Certificación GLOBALG.A.P. paso a paso
Aunque cada explotación tiene sus particularidades, el proceso de implantación y certificación suele seguir una secuencia bastante clara.
Definir el alcance de la certificación
El alcance es una de las decisiones más importantes del proyecto. Antes de preparar procedimientos o registros, hay que concretar exactamente qué se quiere certificar.
Debe definirse:
🔹Qué productos entran en la certificación.
🔹Qué parcelas, fincas o instalaciones quedan incluidas.
🔹Si existe manipulación de producto, almacén o confección.
🔹Qué actividades realiza la explotación.
🔹Qué productos o centros quedan fuera del alcance.
🔹Bajo qué opción de certificación se va a trabajar.
Definir mal el alcance puede generar problemas importantes en auditoría. Si una parcela, actividad o instalación queda fuera de la planificación inicial, puede ser necesario corregir documentación, ampliar registros o replantear el proceso.
Confirmar la edición aplicable y los requisitos del cliente
Antes de iniciar la implantación, la explotación debe confirmar qué edición solicita el cliente: IFA v6 Smart o IFA v6 GFS.
También conviene preguntar si se exige algún add-on o complemento adicional. En frutas y hortalizas es frecuente encontrar solicitudes vinculadas a GRASP, SPRING o Chain of Custody, dependiendo del mercado y del tipo de operación comercial.
Esta confirmación debe hacerse por escrito para evitar errores de planificación y conocer exáctamente que espera el cliente y qué requisitos comerciales condicionan la campaña.
Realizar un diagnóstico inicial
Una vez definido el alcance, conviene realizar un diagnóstico inicial frente a los principios y criterios de IFA v6 aplicables.
Este diagnóstico permite saber de dónde parte la explotación y qué distancia existe entre la situación actual y los requisitos del estándar.
Debe responder a preguntas como:
🔹¿Qué requisitos ya se cumplen y solo necesitan documentarse mejor?
🔹¿Qué requisitos no se cumplen y requieren inversión?
🔹¿Qué aspectos necesitan formación o cambio de hábitos?
🔹¿Qué registros faltan?
🔹¿Qué instalaciones deben revisarse?
🔹¿Qué prácticas pueden generar no conformidades?
En una primera certificación, muchas desviaciones no aparecen por falta de evidencias. La explotación puede estar trabajando correctamente, pero si no conserva registros, fichas técnicas, justificantes, analíticas o documentos de formación, no podrá demostrarlo durante la auditoría.
El diagnóstico inicial permite ordenar prioridades, asignar responsables, calcular plazos y estimar presupuesto. También ayuda a decidir si el proceso puede gestionarse con recursos propios o si conviene contar con apoyo externo.
Decidir si se trabaja con recursos propios o consultoría externa
Si la empresa cuenta con un técnico o responsable de calidad con experiencia en sistemas de gestión, tiempo asignado y un alcance sencillo, puede asumir buena parte del proceso con recursos propios.
La consultoría externa puede ser recomendable en primeras certificaciones, grupos de productores, explotaciones con varios centros, alcances complejos o procesos con plazos muy ajustados.
También existe un modelo mixto, que suele ser el más sostenible: la consultoría ayuda a estructurar el sistema, interpretar requisitos, preparar documentación y formar al equipo, mientras que la explotación asume desde el principio los registros diarios y la aplicación real del sistema.
Al contratar apoyo externo, conviene revisar la experiencia concreta en GLOBALG.A.P. IFA v6, referencias en el mismo tipo de cultivo y qué incluye exactamente el servicio: diagnóstico, documentación, formación, auditoría interna, acompañamiento y cierre de no conformidades.
La consultoría y el organismo de certificación deben ser independientes, es decir, quien asesora sobre la implantación no puede auditar después ese mismo sistema.
Implantar GLOBALG.A.P. en la explotación
Sistema de gestión y documentación
La explotación debe contar con una estructura documental que permita controlar el sistema y demostrar su aplicación.
Entre los documentos y registros habituales se encuentran:
🔹Política y responsabilidades.
🔹Organigrama.
🔹Procedimiento de trazabilidad.
🔹Gestión de documentos y registros.
🔹Gestión de reclamaciones.
🔹Retirada y recuperación de producto.
🔹Simulacro anual de retirada.
🔹Evaluación de riesgos del emplazamiento.
🔹Registros de campo.
🔹Registros de formación.
🔹Registros de limpieza, mantenimiento o control de equipos.
Los registros deben conservarse durante el periodo exigido y estar disponibles para auditoría. En una primera auditoría, deben existir evidencias suficientes de implantación previa. Por eso, empezar a registrar tarde es uno de los errores que más retrasan el proceso.
Higiene, inocuidad y buenas prácticas agrícolas
GLOBALG.A.P. IFA v6 exige revisar la higiene y la inocuidad desde una perspectiva aplicada a campo y producción primaria.
Esto implica evaluar riesgos asociados a instalaciones, personal, agua, producto, equipos, herramientas, envases, residuos y operaciones de recolección o manipulación.
Algunos puntos habituales de revisión son:
🔹Formación del personal.
🔹Instalaciones sanitarias en campo.
🔹Higiene durante la recolección.
🔹Gestión del agua de riego y lavado.
🔹Control de productos fitosanitarios.
🔹Gestión integrada de plagas.
🔹Uso de productos autorizados para el cultivo.
🔹Respeto de plazos de seguridad.
🔹Control de límites máximos de residuos.
Cumplimiento legal
En la explotación deben cumplirse tanto los requisitos del estándar como las obligaciones legales aplicables.
En España, esto implica revisar aspectos como el carné de usuario profesional de productos fitosanitarios, la inscripción correspondiente, el cuaderno de explotación, la información del aplicador y del asesor, el almacenamiento de productos, la gestión de envases vacíos y otros requisitos vinculados al uso de insumos y a la actividad agrícola.
Conviene diferenciar claramente qué exige GLOBALG.A.P. y qué exige la legislación. En auditoría pueden revisarse ambos planos, por lo que no basta con cumplir la norma si existen obligaciones legales pendientes.
Trabajadores, seguridad y entorno
GLOBALG.A.P. también incorpora requisitos vinculados a las personas trabajadoras y al entorno de la explotación.
La empresa debe revisar la evaluación de riesgos laborales, el uso de equipos de protección individual, la formación registrada, la gestión de residuos y determinados aspectos ambientales.
En IFA v6 también aparecen criterios relacionados con gases de efecto invernadero y cambio climático. Aunque algunos puntos puedan tener nivel de recomendación, sirven para anticipar hacia dónde evoluciona la certificación y qué aspectos pueden adquirir mayor peso en futuras versiones o exigencias comerciales.
Registro, organismo de certificación y auditoría
Una vez implantado el sistema, la explotación debe avanzar hacia la certificación externa.
Registro y obtención del GGN
El productor debe registrarse en la base de datos de GLOBALG.A.P. y obtiene un GGN, el número que lo identifica de forma permanente dentro del sistema.
Este número permite vincular al productor con su estado de certificación y facilita la trazabilidad de la información dentro del esquema.
Elección del organismo de certificación
La auditoría debe realizarla un organismo de certificación aprobado para el ámbito correspondiente.
Una auditoría bien realizada también aporta información útil para mejorar el sistema y detectar puntos débiles antes de que se conviertan en incidencias comerciales.
Además, la auditoría debe planificarse teniendo en cuenta el ciclo del cultivo, debe existir producto en campo o condiciones suficientes para verificar las prácticas reales.
En este caso, la fecha de auditoría no debe elegirse solo por disponibilidad administrativa.
Autoevaluación y auditoría interna
Antes de la auditoría externa, la explotación debe realizar una autoevaluación documentada.
Esta fase debe incluir:
🔹Revisión de requisitos.
🔹Identificación de no conformidades.
🔹Registro de desviaciones.
🔹Definición de acciones correctivas.
🔹Cierre de acciones antes de la auditoría externa.
Una autoevaluación bien hecha evita llegar a la auditoría oficial con desviaciones que podrían haberse detectado internamente. Es preferible identificar veinte incidencias durante la revisión interna que descubrir tres durante la auditoría de certificación.
Auditoría de certificación y cierre de no conformidades
La auditoría inicial suele ser anunciada e incluye revisión documental, entrevistas, visita a parcelas, instalaciones y comprobación de registros.
Durante la auditoría, el auditor verificará si la explotación cumple los requisitos aplicables y si las evidencias disponibles son suficientes.
Si se detectan no conformidades, la explotación deberá presentar acciones correctivas con sus evidencias dentro del plazo establecido. El organismo de certificación revisará el cierre y tomará la decisión correspondiente.
Obtener el certificado y mantenerlo en el tiempo
Cuando la auditoría se supera y las no conformidades quedan cerradas, el organismo de certificación puede emitir el certificado GLOBALG.A.P. correspondiente al alcance evaluado.
A partir de ese momento empieza el mantenimiento.
El certificado tiene validez anual, por lo que la explotación debe trabajar durante toda la campaña con registros actualizados, formación al día, autoevaluación anual, simulacro de retirada de producto y auditoría de renovación antes del vencimiento.
Dejar caducar el certificado en plena campaña puede generar un problema comercial importante, especialmente si el cliente exige certificación vigente para aceptar producto.
También es habitual que, una vez obtenida la certificación, algunas explotaciones amplíen el alcance o incorporen complementos adicionales según la demanda del mercado.
Cronograma orientativo de una primera certificación
Los plazos pueden variar según el tamaño de la explotación, el punto de partida, las inversiones necesarias y la complejidad del alcance.
Una planificación razonable suele empezar al terminar una campaña para llegar certificado a la siguiente.

Formación en implantación y certificación GLOBALG.A.P. IFA v6
La implantación de GLOBALG.A.P. IFA v6 requiere conocer la estructura del estándar, interpretar correctamente sus requisitos y trasladarlos a la realidad de la explotación.
Por eso, la formación es especialmente útil para técnicos de calidad, responsables de campo, gerentes de explotaciones, consultores, auditores internos y profesionales que participan en la preparación de auditorías.
Desde Escuela Alimentaria abordamos este tipo de contenidos con un enfoque técnico y aplicado en nuestro curso GLOBALGAP IFA v6 para frutas y hortalizas: implantación, auditoría y certificación , orientado a que el alumnado entienda el proceso completo,
El objetivo es que los profesionales puedan liderar la implantación con mayor seguridad, evitando errores frecuentes y construyendo un sistema que sirva más allá de la auditoría.
Soy Cristina Nieto, responsable de comunicación y dirección de másteres de Escuela Alimentaria. Graduada en Ciencia y Tecnología de los Alimentos por la Universidad de Córdoba (UCO), con especialización en seguridad alimentaria y Máster en Formación del Profesorado.
Cuento con experiencia en análisis de laboratorio y control de calidad en sectores industriales agroalimentarios y cárnicos, donde la seguridad alimentaria constituye un requisito fundamental.
Mantengo una vinculación activa con la actualidad del sector, lo que me permite estar al tanto de sus avances y actualizaciones normativas y técnicas. En este contexto, mi labor profesional incluye también la divulgación, ya que considero la formación una herramienta esencial para el desarrollo de profesionales cualificados y con sólidos principios en el ámbito alimentario.