ISO 9001:2026 es la sexta edición de la norma de sistemas de gestión de la calidad. ISO la publicó en septiembre de 2026 y sustituye a ISO 9001:2015, que ha sido revisada técnicamente e incorpora la modificación de 2024 sobre cambio climático. La estructura de capítulos se mantiene, alineada con la estructura armonizada de las normas ISO de sistemas de gestión, y los cambios se concentran en seis puntos:
- Cultura de la calidad y comportamiento ético, que entran en los requisitos de liderazgo (5.1.1), ambiente para el funcionamiento de los procesos (7.1.4) y toma de conciencia (7.3).
- Riesgos y oportunidades por separado, cada uno con sus propias acciones (6.1.2 y 6.1.3) y con su propia evaluación en la revisión por la dirección.
- Gestión del cambio reforzada: el apartado 6.3 pide considerar el propósito y las consecuencias del cambio, su impacto en el sistema, los recursos, las responsabilidades, la comunicación y cómo se evaluará su eficacia.
- Cambio climático: la organización debe determinar si es una cuestión pertinente en su contexto (4.1), y la norma recuerda que las partes interesadas pueden tener requisitos relacionados con él (4.2).
- Términos esenciales en el capítulo 3, sin dejar de remitir a ISO 9000 para el vocabulario completo.
- Anexo A ampliado, con aclaraciones sobre la finalidad de cada requisito, y eliminación del anexo B.
Para el responsable de calidad, estos cambios desplazan el trabajo de la redacción de procedimientos a la evidencia de cómo se dirige el sistema: cómo actúa la dirección, cómo se decide qué riesgos se tratan y qué oportunidades se aprovechan, cómo se planifica un cambio antes de ejecutarlo y qué datos llegan a la revisión por la dirección.
En la industria alimentaria, muchas empresas certificadas en IFS Food, BRCGS o FSSC 22000 mantienen también ISO 9001. La cultura de la calidad que pide ahora la norma enlaza con la cultura de inocuidad que ya exigen esos estándares, y conviene gestionar las dos con un único plan y los mismos indicadores en lugar de duplicar registros.
Las organizaciones certificadas con ISO 9001:2015 disponen de un periodo de transición de tres años, hasta el 30 de septiembre de 2029, para pasar a la nueva edición. Abordar la adaptación con un análisis de brechas y un plan por fases permite repartir el trabajo entre auditorías y evita rehacer el sistema a última hora.